Museo Pachamama, un lugar para conocer la historia regional

Made in Calchaquí 23 de septiembre de 2014 Por Redacción
El museo Pachamama es una construcción artística única donde se muestra la historia tangible a través de escenarios que se atreven a retar al tiempo. Está ubicado en la localidad de Amaicha del Valle y es visitado por gran cantidad de turistas de todo el mundo, pero a nivel regional… ¿Los vallistos conocemos nuestra historia a través de sus pasajes?

El museo Pachamama es una construcción artística única donde se muestra la historia tangible a través de escenarios que se atreven a retar al tiempo. Está ubicado en la localidad de Amaicha del Valle y es visitado por gran cantidad de turistas de todo el mundo, pero a nivel regional… ¿Los vallistos conocemos nuestra historia a través de sus pasajes?

Es un lugar donde se encuentra un sinfín de historias reflejadas a cada paso que uno puede dar, porque a pesar de su inmensidad, guarda un significado subjetivo de su creador, el artista Héctor Cruz que con 64 años vive por y para el arte vallisto. Nos acercamos al museo para conocer un poco más, sobre lo que significa mostrar la historia. “Es la expresión de un deseo hecho realidad. Todo el proyecto lleva 30 años de construcción” comenzó contando la guía turística Romina Cruz, hija del artista, quien nos hizo recorrer largos pasillos que guardan mensajes, hasta a veces indescifrables.

Es que uno apenas entra, se encuentra con un salón lleno de trabajos de artesanos que dejan su arte, camina unos metros y pareciera que es otro mundo, uno que vale la pena recorrerlo. El museo cuenta pasajes de la vida de su mentor, quien logró formar un centro de interpretación de todas las culturas del Valle Calchaquí, como la incaica, donde se trata de dar el mensaje de las formas de vida de un lugar.

“Nuestra cultura no está muerta, sino que evolucionó, creció y está viva. Se manifiesta, se sigue desarrollando con la herencia adquirida”, expresó Romina. La estructura es un reflejo de su pasado donde prevalece una figura principal, las deidades de la feminidad, ella que es la madre tierra: La Pachamama. Contar su historia a través de construcciones edilicias tiene un sentido. Un salón donde las paredes cuentan de una infancia llena de peripecias en los cerros. Donde los colores y figuras representan a ese pasado. Todos ellos en tejidos y tapices que aprendió al llegarse a Santa María allá cuando tenía 20 años.

Luego se encuentra con corredores coloridos que son los pasos de su niñez en las quebradas de Cafayate con la incorporación de colores naturales como las quebradas, piedras, lugares típicos de una persona que vivió en el corazón de los cerros. También muestran ese tiempo en que fue reclutado al ejército de Salta, cuando apenas era un niño y donde permaneció otro 5.

Romina destaca la historia de su padre ya que la obra es prácticamente su vivencia, por eso mientras camina enseñándonos el lugar recuerda que su progenitor comenzó a trabajar con la cerámica a sus 15 años y 5 años más tarde incorporó el tapiz. Ya para esa edad comenzó a dar talleres de sus conocimientos, recuperando lo cultural.

De a poco toma notoriedad su convicción, lo que le permitió llevar a realizar varias exposiciones en diferentes lugares del mundo, pero regresa a su tierra y comienza a impulsar la idea de recuperar la cultura.

“Nosotros hoy somos una mezcla de muchas culturas donde predomina una por la situaciones geográficas o de sentimiento, pero es importante saber de cuál es la nuestra, cuáles vinieron. Lo religioso también está presente para unir la cultura matriarcal donde cambiaron esas concepciones.

La Pachamama que era la diosa más importante del Valle se entremezcla con las divinidades del Sol, se contrapone con Quilla, la Luna. La historia dice que toda esa yuxtaposición de acontecimientos sucedió antes de la llegada de los españoles. Ellos incorporan la figura paterna como Cristo, pero la religiosidad enorme de la zona, hace que actualmente siga siendo más apegada la figura de la mujer, por eso la Virgen María tiene más devotos. La cosmovisión del lugar es de agradecimiento”, detalló.

El museo en un principio fue realizado sin planos. Respeta lo natural. En los último tres años, trabajaron 40 personas en equipos armando pieza por pieza. Hay una muestra la geología, para contar de dónde es, dónde viene siempre el sentido de pertenencia. El Museo de Antropología muestra lo histórico cultural desde los orígenes hasta las actuales culturas.

También se encuentra una exposición de piedras de diferentes en una réplica de una mina. Esto genera controversia porque es un tema a tratar, pero que está en el inconsciente colectivo. El museo es un llamador turístico donde a partir de esto, se desarrolló la zona. Cada uno desde su vocación puede regresar a su lugar de origen, con las herramientas que lograron y aplicarlas en su zona.

“Si tienen un sueño lo pueden realizar, tarda pero llega con el tiempo y se logra. Pero con la fortaleza de lograrlo en lugar de origen porque es lo uno conoce”, agregó Romina. En el lugar, se realizan visitas guiadas para mostrar y explicar en cada uno de los salones, las representaciones y una aproximación de lo que pudo haber sido la historia calchaquí.

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