
Yaky Caliva: “La joven de 19 años que sonríe llorando, mientras dice que la música la salvó”
Made in Calchaquí07 de septiembre de 2026
Redacción




Su nombre es Cinthia Yaquelin Caliva, aunque en el ambiente tropical todos la conocen como Yaky Caliva. A sus 19 años, combina la frescura de la juventud con una historia de resiliencia profunda. Su relación con la música empezó desde muy chica, inspirada por su padre, quien le enseñaba de oído lo que él mismo sabía. Aunque tuvo un breve paso por un profesor de música para aprender notas y acordes, al poco tiempo dejó todo.
En ese lapso, la vida le dio el golpe más duro: su madre falleció. Aquella pérdida la sumió en una profunda tristeza y la dejó, según sus propias palabras, "sin música en el alma".
El destino cambió un día impensado, cuando su padre llegó con una propuesta: "Quieren vender un acordeón". Yaky le pidió que lo trajera. “Cuando lo tuve en mis brazos, recordando lo que había aprendido en el teclado, lo empecé a tocar. Salió un sonido muy particular y le dije: 'Papá, yo lo quiero, me encanta'”, rememora. Su padre se lo compró y ella comenzó a perfeccionarse de forma autodidacta, mirando videos de mujeres acordeonistas en internet y visitando a otros músicos. Con una enorme sencillez, Yaky aclara que sigue aprendiendo día a día y que no se considera una profesional.
El debut y el nacimiento de una pasión
El gran salto al escenario llegó por sorpresa. Su padre invitó a ensayar a unos amigos que tenían un grupo. Al terminar la jornada, le hicieron una propuesta directa: "Mañana domingo tenemos una presentación en la Carpa de los Recuerdos, ¿querés venir como invitada?".
Yaky aceptó de inmediato. “No podía más de los nervios, era mi primera presentación en público”, confiesa. Sin embargo, el público la recibió con los brazos abiertos y ella se sintió plena. Esa misma noche, los integrantes le propusieron sumarse de forma permanente. Así fue como comenzó a formar parte de Banda Amistad, un grupo compuesto por varones con quienes hoy se lleva de manera excelente.
Al ser consultada sobre su experiencia en la movida tropical, Yaky destaca que hace cumbia y que la respuesta de la gente siempre fue maravillosa. Aun así, reconoce las barreras del sector: “El ambiente siempre fue de hombres; siempre el hombre fue el músico, el artista”. Por eso, busca incentivar a los jóvenes y especialmente a las mujeres a que se animen, ya que todavía son muy pocas las que se dedican a esto. “Disfruten, la música es amor y es arte”, aconseja.
Un refugio que sana
Su conexión con el instrumento es total. Al preguntarle qué diría su acordeón si pudiera hablar, no lo duda: “Estaría muy agradecido por todas las fiestas que vivió, y yo estoy agradecida con él porque me salvó. La música me sacó adelante tras la pérdida de mi mamá”.
Hoy en día, Yaky equilibra su vida entre múltiples pasiones. Además de ser acordeonista, estudia una carrera universitaria a distancia y trabaja en su propio emprendimiento de peluquería. En sus pocos tiempos libres, toma a su "amigo acordeón" y saca un nuevo tema. Entre sus grandes referentes e inspiraciones se encuentra Nahiara Ghent, la reconocida joven acordeonista y cantante de Bariloche, popularmente llamada "la princesita del chamamé".
Si pudiera volver el tiempo atrás y hablar con aquella Yaky que abrazó el acordeón por primera vez, se diría a sí misma con ternura: “Qué fuerte y valiente eras. Qué bueno lo que lograste en tan poco tiempo. Me siento muy feliz, orgullosa y agradezco a mi familia —a mi padre y a mi hermana—, a las personas que me ayudaron desde el primer día y a los músicos de mi banda”. Y sentencia con una verdad absoluta: “Yo sin la música no soy nada”.
El cierre de la charla nos lleva inevitablemente al motor de su fuerza. Al preguntarle qué diría su madre al verla hoy sobre el escenario, Yaky se emociona: “Mi mamá estaría muy orgullosa de mí. Ella era alegre, bailantera y fiestera; le encantaba la música tropical. Cuando yo subo a un escenario, pienso... acá estaría mi mamá bailando”.
Gracias, hermosa Yaky, por habernos hecho parte de tu historia de tu vida.
Te deseamos el mayor de los éxitos en cada proyecto que te propongas.


Leonardo Santos: el agricultor que resiste al lado del nuevo puente


ANGELITO SE EMOCIONA RECONOCIENDO SU NOMBRE EN UN PAPEL

Transitar el cáncer y la maternidad: la historia de resiliencia de Sandra Costas

José Gutiérrez: El verdulero más querido del barrio



Museo Pachamama, un lugar para conocer la historia regional


Volver a Vivir... a 21 años del hecho, recordamos la historia de Corchito Chocobar






Catamarca participó del I Foro Iberoamericano de Diálogos Democráticos

La pavimentación de la Ruta Provincial N°1 entra en su etapa final



