A sus 79 años, a solo días de cumplir los 80 a fines de agosto, "Kelo" se levanta cada mañana para seguir luchando por “amparar” la tierra que cultiva en Famatanca. Desde hace medio siglo trabaja estos suelos que son herencia de su esposa. Una charla íntima sobre la desilusión de un agricultor del valle, la pérdida de los mercados y la resistencia diaria.