Historias de vida dignas de ser contadas. La Estancia El Pozo ya espera a los caminantes

2013 23 de septiembre Por
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[caption id="attachment_428" align="aligncenter" width="604"] Estancia El Pozo[/caption]

La estancia El Pozo, es un lugar situado al este de Caspinchango, cerro arriba. Fermín Cáceres, de 59 años vive en el lugar, donde transcurre su vida junto a su esposa y sus 5 hijos. La vida en la estancia es típica, viven del cuidado de su hacienda de llamas, ovejas y vacas. Pero “El Pozo”, se viste de fiesta cada llegada de la primavera, pues la familia se prepara y espera a los caminantes que anualmente para esta época, emprende el desafío de cruzar el cerro para unir a pie Santa María con Tafí del Valle.

[caption id="attachment_424" align="alignnone" width="604"] La Estancia El Pozo ya espera a los caminantes[/caption]

En todas las excursiones estudiantiles ya tradicionales que se organizan anualmente, la casa de don Fermín y su familia es un paso obligado para llegar, hospedarse, descansar y luego continuar. Es el lugar de descanso donde se renuevan las fuerzas para seguir la larga caminata que realizan generalmente los alumnos del último año del nivel secundario de las diferentes escuelas del medio. “Con los profesores René Chaile y Raúl Navarro que son quienes siempre dirigen las excursiones, nos comunicamos de vez en cuando para coordinar su visita de pasada en el lugar. Desde el principio de año ellos incentivan a los estudiantes para realizar esta travesía. Lo que ofrecemos en nuestra casa es un lugar donde puedan dormir, descansar, compartir un buen almuerzo con carne del lugar y una cena de acuerdo a lo que ellos quieran comer. En el 2013 cumplimos 20 años de atención y recibimiento a los contingentes de las caminatas, a muchos les gusta el lugar y el esfuerzo de poder hacerlo. Comparan la experiencia con las etapas de la vida, donde el camino indica obstáculos, difíciles momentos, sacrificios, descansos, perseverancia y grandes satisfacciones. Para mí es una gran alegría cosechar amistades todos los años, nosotros brindamos lo más que podemos”, expresa Fermín. Estas travesías que nacieron de un proyecto del Profesor de Educación Física Raúl Navarro, hace años se llevó un primer grupo, y fue tal la satisfacción y lo que interiormente genera a quienes lo hacen, que el profesor decidió instaurarlo en las escuelas donde él desempeña su materia, como un viaje de fin de curso que realizan generalmente alumnos de los últimos años lectivos. Don Fermín es un pilar importante en estas travesías, pues no solo brinda su humilde estancia, sino que también colabora con sus animales, y él mismo acompaña como guía a los grupos. “Para este año los esperamos después del 20 de septiembre con fecha posible de una nueva excursión. Mi función es asistir con los animales para llevar sus cosas desde Caspinchango hasta mi casa en un recorrido de 6 horas, luego de descansar al día siguiente partiendo a las 07:00 los llevamos hasta la cima del cerro con vista hacia Tafí y una vez en ese lugar, donde se llega aproximadamente al mediodía, uno de mis hijos regresa con los animales y nosotros seguimos el camino. Los acompaño hasta el pueblo, donde llegamos al lugar de destino después de horas 17:00, en Tafí compartimos la estadía y luego me regreso con ellos hasta Santa María o en otras ocasiones me bajo del colectivo en El Infiernillo y camino hacia mi casa tardando 3 horas a pie”, comenta.

[caption id="attachment_427" align="aligncenter" width="604"] Los animales caprinos son su medio de vida[/caption]

La Estancia es mucho más que un paso obligado Visitar la Estancia es muy especial, también cada año en la época de Pascuas, se hace una gran “Señalada”, con los animales de la zona. El lugar es ideal para la producción de hacienda, por lo que Fermín resalta, “teniendo paciencia y constancia para cuidarlos, todavía se está pudiendo vivir, a pesar de que hay daños que afectan al ganado, como los zorros, el puma y el cóndor, que son fuertes amenazas y producen daño constantemente”, comenta Fermín, quien ha logrado algunos premios con sus animales en ferias nacionales.

[caption id="attachment_426" align="aligncenter" width="453"] La lana se trabaja de manera artesanal, logrando excelente calidad de hilos[/caption]

En la Estancia El Pozo, se vive una vida austera, Fermín, su esposa y sus hijos mantienen su hacienda, venden su carne, hilan la lana. Están lejos de la tecnología, de las banalidades de las que muchos estamos presos en el mundo actual. El día en la estancia es más largo, el cielo es diáfano, el aire más puro, y en esa simpleza, se siente que las raíces del ser originario están intactas. Que la cultura no muere, sino que se venera, se lleva con orgullo, y generosamente se comparte con cada caminante. En este lugar, no solo se encuentra belleza paisajística, sino belleza interior en la familia Cáceres que los espera con los brazos abiertos. “Algunas veces en casa y por las distancias, nos sentimos un poco solitarios pero llega esta época y nos sentimos felices de compartir experiencias nuevas. Nos da un gran gusto de seguir con esto y mientras pueda lo seguiré realizando”, concluyó Fermín.

[caption id="attachment_432" align="aligncenter" width="800"] Don Fermín Cáceres junto uno de sus camélidos ganador de un premio nacional en el ámbito rural[/caption] [caption id="attachment_425" align="aligncenter" width="720"] Cada año, cientos de alumnos de varias escuelas de Santa María descansan en El Pozo, camino a Tafí[/caption] [caption id="attachment_423" align="aligncenter" width="890"] La Estancia vista a lo lejos[/caption]

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