Las primeras 5 viviendas rurales se encuentran listas

2013 31 de octubre Por
Dos en Paclín y tres en Ancasti, son las primeras viviendas rurales que ya se encuentran listas para ser inauguradas. Forman parte del paquete de 450 construcciones que se erigen en toda la provincia y que son totalmente gratuitas para sus beneficiarios.

En el cumplimiento de su deber social, e intentando saldar la deuda que por años se mantuvo con las familias de menores recursos, la Gobernadora Lucía Corpacci gestionó el Programa de Viviendas Rurales, que  primera vez en la historia se utiliza en la provincia de Catamarca y fue destinado especialmente para quienes habitan el interior profundo de la provincia, y que por años se vieron excluidos y marginados del derecho a una vivienda digna.

Así, y a través de la ejecución de la Secretaría de Estado de Vivienda y Desarrollo Urbano, que conduce Octavio Gutiérrrez, en las localidades de Monte Potrero y Las Lajas, Paclín, las familias de  Barrionuevo, Ramón María y Roldán, María Belén ya cuentan con sus vivienda rurales finalizadas, mientras que Guzmán, Anselma, de Casas Viejas y Reyes, Gladis Beatriz de  Los Potreros – Anquincila, al igual que  Mansilla Claudio Daniel, de Yerba Buena,  Ancasti, también cuentan con su flamante vivienda, lista para ser inaugurada.

Viviendas

Este tipo de viviendas rurales tienen  un costo desactualizado de 294.080 pesos cada una de ellas, ya que las tarifas aceptadas por las empresas locales corresponden al año 2012 donde no se tuvo en cuenta el precio actual de los materiales de construcción que sufrieron incrementos de más del 30% durante el 2013. Las viviendas, diferentes de los módulos o mejoramientos habitacionales, cuentan con una dimensión de 85 metros cuadrados cada una  y poseen: 2 dormitorios, cocina con bacha instalada, horno interno y calefón, amplio comedor, baño instalado y lavadero exterior, la vivienda también cuenta con dos ingresos y pergolados exteriores. Las mismas serán entregadas en forma  gratuita a familias relevadas de escasos recursos que viven de los animales  o la producción agrícola. El espíritu del programa apunta a preservar a los habitantes de la zona brindándoles una mejor calidad de vida y así también evitar el desarraigo y  la migración de la juventud hacia las urbes, como una manera de resguardar la cultura ancestral propia de cada uno de los lugares. Su diseño especial, a cargo de un equipo de técnicos de la Secretaría de Estado de Vivienda y Desarrollo Urbano, a cargo de Octavio Gutiérrez, resolvió el desafío del respeto por el paisaje natural, el patrimonio cultural y el reto futuro de difundir el patrimonio donde prevalezcan los valores humanos, con el compromiso de que el desarrollo no ponga en peligro la herencia cultural.

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